Hace tanto tiempo que no escribía. Hace tanto tiempo que no tenía tiempo. Y no es que ahora lo tenga, pero cada uno se hace sus momentos para usarlos como quiera.
Bueno, yo tengo diez minutos para expresar como me siento. Por qué? Porque la vida sigue a pesar de todo, queramos o no. Cuando me aleje de la computadora voy a tener que caminar tres cuadras, ponerme el buzo si tengo frío o si me da paja llevarlo en la mano, acomodar la mesa y un toque la casa, ayudar a mamá con lo que necesite, comer y dormir. Cuando me despierte, a las 9am seguramente, voy a tener que desayunar y prepararme para tratar de estar en San Isidro a las 11.30am para ir a McDonalds a ver qué me dicen, si me gusta o me convence o ninguna de las dos. Si, necesito trabajar. Y no es que lo necesito porque me quiero comprar un par de zapatos, o porque me quiero hacer el alisado permanente, o porque estoy ahorrando para comprarme un Notebook o para cuando lo quiera usar. Que lindo sería poder hacerlo con ese motivo! Pero no es así. Voy a tener que trabajar para ayudar a mi mamá, para vivir, para aprender a obedecer órdenes. Y ni siquiera voy a hacer algo que me gusta. Eso es lo peor.
Porque si nuestro futuro monetario dependiera de explicar matemática a cualquier persona y pueda cumplir con lo que necesita, lo haría con todo gusto. Pero la verdad, la verdad, es que no tengo ni un poquito de ganas de laburar ahí. Lo único que me motiva es que se ajusta a mis horarios y la plata, que tampoco es tanta, pero seguro ayudaría mucho a la economía hogareña.
Bueno, basta, estoy cansada de quejarme. Y aunque podría seguir, no es ese el objetivo de mi escritura.
Hace tanto tiempo que no soy yo. Hace tanto tiempo que dejé de serlo. Fuck, que triste es pensar que lo tenía todo y ahora no tengo nada. O, lo que es aún peor, que no tenía nada pero, para mi, tenía todo. Mi vida superaba mis expectativas, y era genial. No voy a decir perfecto porque no creo en la perfección.
Perdón, perdón, perdón, perdón. Te pido perdón por no haberme acordado de vos en mis reflexiones. Saben que? Ahora que lo pienso no estoy tan mal. Tengo todo un muro de amigos que me apoyan y me divierten todos los días. Las tengo a las chicas, que aunque ellas también tienen sus mambos, me consuelan y me dicen que va a estar todo bien. Lo tengo a mi mejor amigo, que lo amo. Ya sabes todo lo que me divierto con vos. Lo sabes y no me canso de decírtelo. Me hacés reír tanto, por qué? Ya sé por qué, porque nos reímos de nosotros, porque aunque nuestras opiniones son importantes para el otro (porque supongo que para vos también), sabemos reírnos de nosotros mismos y disfrutar de eso. Porque todo se vuelve mejor cuando hablo con vos, con un abrazo... Me alegrás, me alegrás el día cada vez que me dejás descomplicarte la vida y dejo que descompliques la mía. Porque ¡lo descubrí! es eso lo que sucede. Nos sentimos más libres -si es que se puede- cuando nos hacemos compañía, nos olvidamos de las pequeñas cosas que antes hacían de nuestros mundos algo sumamente difícil para dejarnos llevar por esas nimiedades tan significantes y que nos ponen de tan buen humor.
Hay que darle a cada momento, pensamiento, sentimiento, reflexión o lo que sea, el lugar y la immportancia que merece. No nos ahogemos en el desierto, que la vida (si bien no he descubierto todavía para que está) no se vive así.
Entonces, 'hace tanto tiempo' las pelotas. Empecé escribiendo pensando que iba a terminar con una frase tan célebre como "hace tanto tiempo no soy yo", pero no es necesario. No es así. Nunca dejé de ser yo, en esencia, siempre fui una versión restringida de mi misma. Pero eso es natural (no?). No problem.