Me fui. Si, me escapé. Está claro.
Uno se escapa por miedo.
Uno no puede temer lo que no conoce.
Uno conoce lo que vive.
Uno vive acompañado. O solo. Pero vive. No necesita nada ni nadie más.
Uno elige con quién. Y yo te quiero en mi vida. Pero ahora tengo miedo, porque el piso que piso no es concreto. Es más parecido a la arena. A la arena caliente un día de calor. Confusión y malestar, angustia por no saber si llegás a la sombra o te derretís antes pero por las dudas ya te sentís derretido y de a poco te rendís y dejás de caminar y te hundís. Y capaz que no te hundiste y el que camina con vos no va a dejar que te hundas, pero a uno le encanta sufrir y ser salvado.
Creo que el amor se expande cuando uno no puede amarse más a sí mismo. Creo que el amor es aceptación, y la aceptación, amor. Y que a los demás, los amás cuando los aceptás y te sentís cómodo y tranquilo con el intercambio que se logra entre los dos. O tres.
O los que quieras, porque el amor es... Y después agregale lo que sea, que seguramente es definición de amor.
Hablo de uno, de vos, de dos y hablo de amor. Y siento que siempre digo lo mismo, porque nunca puedo llegar a explicarlo.
Hoy, si, extraño a Francisco.
23.53h, Febrero 10, 2015.