Esta es la historia de otro pibe que no me dio bola. Se suman, y ya no sé si la culpa es mía por imaginar cuentos o suya por no darse cuenta de mi atención.
Desde el primer día que lo vi, supe que iba a gustarme. No dijo nada, al principio ni me hablaba, pero sólo verlo sonreír fue suficiente para que cayera. Pero también, desde el primer día que lo vi, supe que era imposible. Primero por estar embarazada (aparentemente es algo vedado por la mayoría) y segundo porque, aunque no lo estuviera, mi belleza no entra en sus rangos de belleza. No somos del mismo tipo. Para él, una chica hermosa es una con ropa ajustadísima, muy maquillada y teñida, y probablemente de habla precaria. Y, la verdad, contra eso no puedo competir. Sus canones de hermosura ni siquiera me tienen en cuenta.
27.6.15
ok, esto lo escribí a fines de junio
19.6.15
16.6.15
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