Esta entrada se llama así porque me cansé de ser rechazada. O, lo que es aún peor, obviada.
Llamar la atención debe ser lo que más hacemos a lo largo de nuestras vidas. Ya que vivimos en comunidades, compartimos tiempo con un otro y nuestros intereses también. Para que nuestra voz se escuche, debemos hablar y a veces gritar.
Pero no es nuestra voz lo único que queremos que se nos note. A veces es nuestro cuerpo, nuestra inteligencia, nuestra fuerza, etcétera.
Y cuando no logramos llamar la atención con nuestras cualidades, ¡hasta llegamos a inventarnos otras!
Ahora vamos a dejar en claro cómo y cuándo funcionan las conquistas. Siempre será entre dos sujetos.
Conquista: uno de los sujetos se inclina hacia el otro con ademanes sensuales, el otro lo percibe y hace lo mismo y entonces la magia sucede.
No conquista: uno de los sujetos se inclina hacia el otro con ademanes sensuales, el otro lo percibe y huye despaborido.
Desde aquí nace esta teoría; si el amor es correspondido, es amor. Si no es correspondido, no es amor, sino una ilusión de la persona deseante que no ve la realidad.
Pero sigamos con el tema de la no conquista, porque el de la conquista es muy fácil.
He observado en mi y en mis pares que son muchas más las veces que la conquista no sucede, que las que sí. Eso me lleva a preguntarme ¿por qué?
¿Por qué el que nos gusta no nos da bola?
Y lo que pienso, dejando de lado la respuesta obvia (la histeria) y tomando realmentr en serio el deseo de los deseantes, es que lo que ven/vemos es mentira.
Es mentira que son lindos y buenos, que sus ojos miran distinto cuando son para nosotros, es mentira todo lo que imaginamos de ese beso y de esa relación y es mentira lo que sentimos.
Porque si el mundo se rige con energías y vibraciones (que sí lo hace) y en casos de desamor no se concreta de ambas partes, lo que la parte deseante siente es una ilusión.
Esta es mi teoría por el momento, voy a masticarla un poco más y cuando vuelva a vomitarla, veo qué cambió
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