Lo que tengo son muchos sueños, muchas ilusiones y mucha energía para transformar.
Siento que tengo todas las herramientas para cambiar varias de las cosas a mi alrededor. Sólo siento que necesito tiempo. Y es lo que menos tengo.
Estoy trabajando mucho y posponiendo eventos que quisiera haber hecho hace mucho ya. Pero tampoco puedo parar, no puedo bajarme. ¡Que triste que el mundo gire para ese lado!
Estoy soñando mucho, siempre el personaje principal soy yo. Anteanoche soñé con Nico, que es de las únicas personas que me llaman la atención últimamente. Nos vi juntos, cerca, hablando despacio, pero lo más importante no lo decíamos. Nos acariciamos y pudimos ver que nos pasaba lo mismo. Inventamos una barrera que nunca debería haber existido para no sentir culpa. ¿O esa barrera es la culpa? ¿Culpa de qué? ¿Estoy haciendo algo malo? ¿Malo para quién?
Y Victoria se me fue.
Y Jazmín también.
Y es con ellas con quien quiero hablar, o capaz ni siquiera hablar, simplemente vernos juntas y compartir el tiempo. Un mate, un porrito o una canción. Viajaron y yo no.
Quiero viajar. Con Nico.
¿¡Qué!?
¿Quién es? Ni siquiera sé.
No sé nada, y es lo peor, porque me imagino todo. La casa el auto los hijos el perro los viajes que siempre quiso hacer y yo lo aliento y todo esto viene a cuadrar en un futuro del que no hay ni una pista en este presente que nos tiene en dos extremos tan distintos. Yo estoy libre y él atado.
Nadie debería estar atado.
También soñé que bailaba unas chacareras con una señora viejísima que me felicitaba por mi bellaza y mi gracia. Ahora, y trato de que cada vez más, me pregunto para qué.
¿Para qué sueño con él? Si tan sólo soy una colorada dulce.
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