5.7.15

crónicasDEunVIAJEenBONDI

Estaba en el bondi y subía gente y en un momento miro y había uno pagando con monedas. Lo miré porque estuvo ahí un rato, pasando sus monedas por la máquina, y yo pensaba "che, es parecido a Vicuñita". Me dio pena, por el esfuerzo que habría sido encontrar esas monedas de algún modo, enterarte cuánto sale el boleto, esperar el bondi, subirte, poner todas las monedas y después de estar un rato ahí haciendo equilibrio, poder sentarte y tener en la mano un boleto (que ya te habías olvidado cómo era). Qué maldad me llena, que pensé que me hubiera gustado que fuera Vicuñita teniendo que pagar con monedas el bondi.

Pasó uno riéndose, o yo caminaba y se escuchó de un edificio, o de un auto, y se me ocurrió primero que nada, la risa de Sadi.

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