Me decís que no querés que deje de hablarte pero cuando te hablo es como si nada. Me pedís que te hable de mi, que te cuente cosas lindas, y ya sé que no la estás pasando muy bien en tu vida real, pero no hablar de eso no lo va a solucionar.
Hacer como que todo está bien no hace que todo esté bien.
No sé, yo te quiero abrazar pero ni siquiera tengo un motivo porque lo único que me decís, a cuenta gotas, es que escribís porque estás decepcionado.
Y no me alcanza.
Era divertido cuando te hacías el difícil, el interesante, el lindo. Pero si ya no te sentís esas cosas, me aburro.
Y encima me saca las ganas de salir con otro, también.
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