Hace un año no sabía lo que hacía, no tenía idea de qué iba a pasar 'después de'. Tenía miedo, si. Mucho. Porque nunca había sentido algo así. Las cosas, para mi, eran blancas o negras: no existían los grises, no existían los puntos medios. A pesar de eso, estaba dentro de un torbellino de sentimientos, de suposiciones, de indirectas. Buscando respuestas sin generar preguntas. Buscando soluciones sin saber realmente cuáles eran los problemas.
Pero el cielo se abrió y te trajo conmigo.
Y dejé de preocuparme tanto. Dejé de ser una obsesiva de mierda. Abandoné mi mal humor constante, ese que le daba lo mismo si los modos eran buenos o malos, si las caras amables u hostiles. Aprendí a sonreír y disfrutar las pequeñas cosas de la vida. Momentos, caricias.
Un beso tuyo siginificaba tanto para mi.
Un beso tuyo significó tanto para mi.
Significas tanto para mi.
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